¿Somos hijueputas?

“La próxima vez, si quiere ofender, hágalo a la persona a quien se dirige y no en referencia al comportamiento de su madre”… Excelente artículo de Kenia Regina Vado, que con gusto reblogueamos a nuestros —y sobre todo— a nuestras seguidoras.

La treintona egoísta

Hijueputa y todas sus variaciones es una de las frases más utilizadas en Nicaragua, y aunque se supone que es una ofensa, todo depende del tono o en la situación en que aparezca.

Cuerpo libre

Me sorprende cómo cada día le aumentamos adjetivos cuantitativos:

Hijo de la gran mil puta

Hijo de la gran mil pares de la gran puta

Hijo de la treinta mil puta

Hijo de la setenta mil pares de las trillonésima puta

(Hice una consulta para enumerarlas. Se quedaron muchas más. Qué creatividad de pueblo)

 

Lo que sí queda claro es que la ofensa va en dos sentidos: Ser el hijo o hija de puta: En 1734, el Diccionario de la lengua castellana afirmaba: “El que no es procreado en legítimo matrimonio”.

Bajo esa consigna casi toda la población de Nicaragua y Centroamérica seríamos hijas e hijos de puta, porque muy pocas parejas se casan antes de que…

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San Jacinto, un mito aumentado que no significa casi nada.

Se acerca el mes de septiembre y la utilísima (y utilitaria para el Gobierno) avenida Bolívar, se vuelve un mosaico de colores y ruidos, desde el azul y blanco hasta el trepitar de las bandas imitadoras del carnaval brasileño y los acompasados pasos de los desfiles militares.
Todo eso tiene una excusa de fondo que en realidad es doble: la batalla de San Jacinto y la Independencia de Nicaragua.
Al igual que el autor del artículo más abajo reblogueado, no creo necesario hacer tanto barullo por una de las tantas batallas que nos ha tocado librar como país. Y eso si contamos solo las batallas militares, porque el día a día tiene batallas personales y familiares más urgentes por razones menos patrióticas pero no postergables (como la batalla por comer frijoles, por ejemplo).

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Soy un aficionado a la historia en general, y a la historia de Nicaragua desde siempre. Tuve la suerte de tener un par de buenos profesores en el colegio que nos enseñaron más de lo necesario. Soy un consumidor de obras históricas. Me he leído todo lo que he podido adquirir de la colección del banco de América/ Banco Nicaragüense/Banco UNO. Pero hasta ahi llega, un lector. Asi que si para los historiadores serios hay burradas en este escrito…disculpen.

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De unos años hacia acá siempre he tenido la idea que las festividades del 14 y 15 de septiembre se celebran de la peor forma en Nicaragua. Que la fecha de la independencia de España por parte de la Capitanía General de Guatemala no tiene importancia para la nicaraguanidad. Es más importante el establecimiento como República Independiente (30 de abril de 1838 y si, tuve que buscar el dato, porque no…

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Un regalo de Dios

En Nicaragua, tanto en las calles de su capita como en las carreteras que enlazan las diferentes ciudades y comunidades, es muy común encontrarse con vehículos de transporte que lucen su nombre propio en alguna parte de la carrocería.
En este artículo, Orlando Ortega Reyes nos expone de manera magistral y muy fiel a las historias que compartimos los ciudadanos nicaragüenses, aunque es muy probable que rotular medios de transporte con nombre propio sea una costumbre difundida en todo el subcontinente latinoamericano.

Los hijos de septiembre

Buses Managua.  Foto Orlando Ortega Reyes

De manera inexplicable, aquel nombre pintado en la parte superior del camioncito me inquietaba sobremanera y no era de las cosas que debían llamar demasiado la atención a un niño de cinco años.  Era un camión de madera, de vistosos colores que mi tía Mélida había conseguido en Masaya y con una enorme sonrisa, de aquellas que poco gastaba, me lo regaló.  Costaba maniobrarlo, pues era grandecito y pesaba como el Santo Entierro.   Encima del parabrisas lucía su nombre: El Chamaco (Léase bien: Chamaco).  Cuando la curiosidad sobrepasó mi capacidad le pregunté a mi madre el por qué el camioncito tenía nombre y ella me explicó que cuando alguien tenía algo muy valioso, ya fuera un vehículo, una mascota, una finca, también lo bautizaba con algún nombre de su preferencia.  De esta manera observé que ciertos vehículos en el pueblo tenían su respectivo nombre, como La Pénjamo, camioneta del…

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