El molote

Los nicaragüenses y su afecto por armar un molote cada vez que ocurre algo nuevo o llamativo son descritos magistralmente en este artículo de Orlando Ortega Reyes. Léanlo y disfrútenlo.

Los hijos de septiembre

PLUM3G

Parece que el nicaragüense es muy afecto al molote.  Cuando Carlos Mejía Godoy, en su fértil mente, en su tema El Cristo de Palacagüina trató de imaginarse el nacimiento de Jesús en Nicaragua, montaña adentro de Las Segovias, para ser más precisos, incluyó en una estrofa: “…las gentes para mirarlo se arrejuntaron en un molote…” lo cual explica de manera diáfana dicha tendencia.

Cuando ocurre un accidente de tránsito, una riña callejera, un resbalón, un incendio o bien cae un meteoro, inmediatamente se formará un molote de dimensiones proporcionales a la magnitud del evento.  Lo que pasa es que hay de molotes a molotes.

En el pueblo donde crecí, ocurrían eventualmente molotes, sin embargo, el nivel de aglomeración era reducido.  Algunas funciones de cine ponían al Teatro Julia de bote en bote, pero nunca se observaron filas para ingresar al mismo, pues de forma natural se entraba de…

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