El diminutivo cabalga de nuevo

Los hijos de septiembre

Velázquez: Príncipe_Baltasar Carlos

A finales de 2007 escribí en este mismo blog un artículo titulado: “El nicaragüense y el diminutivo”, en el cual señalaba esa tendencia de los paisanos de utilizar el diminutivo de manera exagerada.  Recientemente me ha venido a la mente este asunto, en consideración a un caso que ha ocupado los titulares noticiosos en los últimos años.  Se trata del sonado juicio por estafa en contra de tres ciudadanos que invitaron a diferentes personas a invertir dinero en una empresa financiera que ofrecía una tasa de interés bastante atractiva.  El intríngulis del caso no es materia del presente escrito, más bien, me refiero a un asunto, aparentemente intrascendente, pero que refleja ciertas aristas que vale la pena considerar.

Generalmente estos affaires son bautizados con nombres contundentes, como sería el nombre de la empresa financiera de la quimera, los apellidos de los avezados financieros que organizaron el negocio o…

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